sábado, 17 de agosto de 2019

¡P de Peru, p de pesca'o y p de pisco!: Lima

Tiene mucho hot, tiene mucho tempo
y tiene mucho down woman del callao.


Juan Luis Guerra - Woman del Callao
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NOTA: Estoy terminando esta entrada 3 años después de haber ido, risas y en este tiempo conocí a un par de peruanos que se convirtieron en muy buenos amigos. Algo que me di cuenta de convivir con ellos y que hoy en día me da mucha risa, es que los peruanos se refieren a Perú como "El Peru". Verás, tu no vas por el mundo escuchando a los chilenos referirse a Chile como "El Chile", y si escuchas eso es más bien un Mexicano. Los colombianos tampoco dicen "La Colombia", o los ecuatorianos diciendo "pero es que en El Ecuador". Pues los peruanos sí. "Porque, En el Perú se come...", "Nooooo, buenazo, mira, en EL Perú, lo que hacemos...". Soy fan.

Pasé una semana en Lima, infelizmente fue una semana de mucho trabajo y poco turismo por lo que esta entrada será corta y dejará mucho que desear. De hecho, ahora que la empiezo me estoy preguntando si de hecho vale la pena que la escriba, ya veremos más adelante. La recuperé, 3 años después por el simple hecho de que este viaje me impresionó tanto en cuestiones culinarias que decidí injusto no hacer una entrada, aun que sea breve.

La verdad es que solo hice dos cosas en Lima además de trabajar, comer y beber. Al parecer Lima tiene dos puntos turísticos principales: el centro histórico y... ¿barrancos? Visité ambos pero solo puedo hablar del centro histórico ya que el otro sitio fue una visita más rápida que la del buen Fidel a México, cuando Vicente Fox era presidente, (el famoso, comes y te vas). Un lugar no tan turístico pero muy interesante es el mercado de pescado. Es lejos y difícil de ir, pero dependiendo de tus intereses turístico-culturales, es un lugar sumamente interesante. 

El Centro Histórico  


El centro histórico de El Perú es un lugar muy simpático, colonial, parecido a los centros de las ciudades de México en donde se ve la clara influencia de los españoles. Sin embargo, el centro histórico de Lima tiene algo muy peculiar, algo que no recuerdo haber visto en los mexicanos (u otros) y esto son los balcones. Sí, leíste bien, "simples" balcones. Cuando mi amigo Renato me dijo el domingo de cruda (feroz) que íbamos a ir al centro a ver balcones le dije que no jodiera y dejara dormir. Finalmente fuimos al centro, no sin antes pasar por el elixir de la resaca, una chela. Los balcones son impresionantes, enormes estructuras de madera que sobresalen de los edificios. El detalle en los balcones es impresionante, verdaderas obras de arte esculpidas en madera. Definitivamente vale la pena ir al centro histórico de Lima a ver los balcones, por mas resaqueado que estés. Además de los balcones, el centro histórico es muy coqueto. Hay una cantina típica llamada Bar Cordano en la calle del Rastro de San Francisco donde se come comida tradicional peruana a muy buen precio y de muy buen sabor. Altamente recomendable, las porciones son grandes así que da para compartir un plato, sin problemas. ¡No olvides acompañar tu comida con una Pilsen, Callao! (NO, Pilsen no patrocina este blog, ya quisiera yo tener tanto impacto mediático, *risas).





El Mercado de Pesca'o

Sin duda alguna la comida proveniente del mar es una gran influencia en la cultura peruana. De acuerdo a al amigo del amigo, del hermano, del primo de mi amigo, sólo en Lima existen más de 1500 cevicherías. El mercado, a diferencia de otros mercados de pescado que he visitado tiene actividad mañana y tarde, es decir: Por ahí de las 5 am empiezan a llegar los camiones de la pesca de la noche (o de esa mañana),  el mercado tiene movimiento hasta pasadas las 8 am. Después de eso, por ahí de las 4 pm (si no me equivoco) otra ola de pescado llega al mercado, ahora la carga de aquellos pescadores que salieron temprano a la mar y pasaron las horas pescando bajo los rayos de sol.

En el mercado puedes encontrar una diversidad de productos del mar, desde atunes de casi dos metros, hasta tiburón. Pasando por calamares, pulpos, cangrejos, distintas especies de pescado, moluscos, erizos, etc. El mercado de pescado huele a pescado, yo se, un gran descubrimiento, pero les digo para que vayan preparados para poner la ropa en doble bolsa después de ir. Pero no solo la ropa, los tenis, bolsas y cualquier otra pertenencia, lo que sea que lleven va quedar apestando a pescado. Nosotros dejamos las cosas en una lavandería cerca del hotel. La otra cuestión del olor es que no es fácil llegar al mercado ya el olor se te queda pegado y los taxistas son difíciles de convencer. Lo mejor es intentar amarrar un viaje de ida y vuelta o igual y pedir al hotel que te consiga un transporte, ¡buena suerte!


En El Peru se come y se come bien

Antes de ir a El Peru, yo no comía mariscos, para ser sincero, no comía nada del mar que no fuera pescado a la plancha o al mojo de ajo. Fue una constante fuente de peleas con mis padres hasta que optaron verlo por el lado positivo  y cada que íbamos a un restaurante de mariscos y yo pedía mi clásico filete a la parrilla, que resultaba ser el más económico, mis progenitores respondían "Bueno, al menos tu ignorancia no nos va salir tan cara". Hasta que fui al Perú. ¿Qué pedo con la comida en este país? (Un una expresión puramente mexicana). Nunca había comido mariscos tan ricos y frescos como en este país, el ceviche debería de ser patrimonio culinario de la humanidad, leche de tigre, leche de tigre al aji, el sushi, ¡el sushi de este lugar!, este país es una cosa de locos, uno podría (debería) de venir aquí, pasar una semana comiendo, sin hacer nada más mas que comer y beber. Uno creería que solo son los mariscos que enorgullecen a la cocina peruana, pero pronto te darás cuenta que no es así, a pesar de que Lima es una ciudad costera, las carnes terrestres están ganando terreno con platillos tradicionales suculentos.

Claro está que la segunda gran actividad turística que hice en "El Perú", fue beber pisco y pisco sour. Para los que no conocen, el pisco es un aguardiente de uva que se produce tanto en Chile como en El Perú. Que quién lo produjo primero o quién hace el mejor pisco no es asunto mío y es, al parecer, un tema delicado entre algunos locales. Yo no se si el pisco peruano es mejor que el chileno, lo que si se es que el pisco peruano es muy rico. La bebida tradicional hecha de pisco es el pisco sour, el único trago alcohólico que conozco que lleva huevo, pero no dejes que la idea de beber alcohol con huevo de asquee, la verdad es que el pisco sour es una bebida deliciosa, con un toque amargo pero al mismo tiempo dulce. Uno de esos tragos traicioneros, en los que confías y luego ya no te puedes levantar de la mesa... 

En fin... Les dije que era una entrada pequeña, probablemente sin mucha información útil o gracia recurrente en mis viajes. Creo que el mensaje que les quiero dejar, si alguna vez van a El Peru (Lima) es, coman, coman y coman en distintos lugares, menus y precios. Ojo, los lugares más caros no necesariamente son los mejores, busquen a un local, pidan instrucciones, pero coman la comida tradicional peruana que es un patrimonio gastronómico de (mi) humanidad.

domingo, 26 de mayo de 2019

Roadtrip Galicia

Cómo hacer un road trip con cero preparación y no morir en el intento


Me gusta estar a un lado del camino fumando el humo mientras todo pasa, me gusta abrir los ojos y estar vivo. Tener que vérmelas con la resaca, entonces navegar se hacer preciso.

*Andrés Calamaro, Al lado del camino*

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Mapa de la ruta Pontevedra - Punta de Estaca de Bares

Hay varias cosas que uno no debe de hacer cuando va a viajar en carretera, por ejemplo: no ponerse una borrachera tremenda el día anterior, no manejar un auto en mal estado, no hacer un road trip sin radio, por mencionar algunas. Al mismo tiempo, hay muchas cosas que uno si debe hacer cuando va a viajar en carretera: revisar que el velocímetro, el medidor de gasolina y demás medidores básicos del funcionamiento del automóvil funcionen, viajar bien descansado, explorar el camino en un mapa, llevar un mapa, tener un plan (p.j. dónde dormir o qué ruta seguir), de nuevo por decir algunos. Uno creería que con más de 10 años de experiencia en carretera yo no caería en dichos errores, pero la verdad es que no, sigo cayendo, por lo que el siguiente relato trata de cómo lidiar con varios problemas que te puedan pasar en un road trip mientras recorro Galicia con mi gran amigo Pablito. No tiene necesariamente un orden cronológico ya que distintas ocasiones del viaje se les atribuyen a distintos problemas, además de que estoy concluyendo este texto más de un año después y me falla la memoria. En fin, espero que no terminen igual de mareados que Pablo intentando leer el mapa en la carretera.

¿Qué hacer cuando uno está tan crudo que no es capaz ni de contar pingüinos? 


La mañana de un sábado de verano se hacía presente cuando la luz del sol ibérico se colaba en la alcoba poniendo en alerta los pocos sentidos que me quedaban. Con una severa falta de líquidos en el cuerpo, la cabeza latiendo más que el corazón y una familiar repugnancia hacia el lúcido invasor, busqué en el espacio desconocido el resto de mis pertenencias, llevé a cabo el ritual social correspondiente y me aventuré a las vacías calles de Pontevedra con Pablito, que no presentaba un mejor caso clínico. Las calles de Pontevedra en el verano no presentan un escenario más amigable al sujeto resaqueado. Cuando uno tiene pocas horas de sueño y una alta concentración de destilado aún en el cuerpo, lo mejor es aumentar la concentración del segundo para anular los efectos del primero, sin embargo, como a nosotros nos esperaban 350 kilómetros de carretera gallega, la añeja estrategia bélica de unirse al enemigo en vez de atacarlo tuvo que ser descartada. En situaciones como estas, en las que, cómo diría mi sabio amigo Santi, uno está tan resaqueado que no puede contar pingüinos, lo mejor que puede hacer es preparar al cuerpo para lo peor. Así que paramos en el supermercado para comprar desayuno y bebida hidratante y emprendimos camino (por la sombra) a prepararnos un café bien fuerte, el invaluable aliado de todo resaqueado. 

El caso del rubio platino 

En los escasos minutos siguientes al desayuno, mientras intentábamos volver a la calidad de personas Luisiño y la Maite nos ayudaron a trazar un plan para conquistar las vastas tierras gallegas sin morir en el intento. El plan de ataque era muy claro, tomar prestado el auto del hermano de Luisiño, salir de Pontevedra hacia Punta de Estaca de Bares, dormir en A Coruña, partir al día siguiente hacia el faro de Finisterra y de regreso a Pontevedra pasando por la Costa da Morte, un total de 650 kilómetros en dos días. Ya medio compuestos, pero aún descompuestos, salimos del departamento y caminamos bajo el ya potente sol ibérico. A los lejos se oían las palabras de Luis, como aquella alarma que suena por minutos durante el sueño profundo, "Bueno, a ver chicos, que aquí hay muchos policías así que POR NADA vayan a más 120 km", "El auto de mi hermano...", "... Policía... Rápido...","...buen estado...". Un par de metros adelante nos esperaba nuestro fiel acompañante de aventuras: un flamante cupé francés de dos puertas, alerón trasero, rines, escape cromado y vidrios medianamente polarizados: ¡un verdadero deportivo digno de dos galanes en búsqueda de aventuras gallegas! El amor a primera vista inmediatamente generó un nombre: El Bólido Amarillo.

Pablito, el Bólido Amarillo y yo posando para la foto que nos hará famosos, algún día.
El Bólido Amarillo representaba dos clásicos de las relaciones humanas: el "tiene buen lejos" y "lo que importa es lo de adentro" ya que a pesar de su gran porte deportivo que enamoraba a la distancia, el fiel acompañante carecía de algunos elementos, digamos que medianamente importantes. Lo primero que resaltaba en las limitaciones del Bólido Amarillo era su incapacidad de llenar las horas muertas con música a falta de radio. Los años de Steve McQueen le heredaron una extraña obsesión con los frenos, representada por un testigo de alerta que no se apagaba pero que, en palabras del buen Luis, no era problema ya que hacía tiempo que prendía y apagaba y el auto seguía bien. Más que un flamante deportivo, el Bólido Amarillo era un antiguo general que ya sirvió al prójimo demasiadas décadas. Se rehusaba a mover el respaldo del conductor, se quejaba cada que el volante giraba demasiado y de vez en cuando emitía gruñidos que era mejor ignorar. Finalmente, los años de fiesta y  consumo de múltiples tanques llenos hicieron que el medidor de gasolina no funcionara muy bien, por lo que el Dr. Luis sugirió que nunca bajara de medio tanque. Era claro que el Bólido Amarillo vivía en un constante estado de resaca.


La velocidad es... ¿relativa?

El viaje inició con el astro rey a plena motivación, el tanque lleno y las emociones altas. La autopista que lleva de Pontevedra a Santiago de Compostela sube la montaña ofreciendo una despedida espectacular de la Ría seguida por una región montañosa de bosques gallegos. Mientras los kilómetros pasaban y la velocidad aumentaba el Bólido Amarillo recordaba sus épocas de gloria, cuando era dueño de estos caminos y nada lo hacía lucir más que una tarde de verano en los caminos gallegos. Sin embargo, lo que sucedió a continuación es, sin duda alguna, de lo mejor que me ha pasado en un viaje de carretera y para explicarlo voy a desviarme un poco de la ruta. 

Los velocímetros son aparatos fundamentales cuyo único objetivo es informarle al piloto, sin importar el vehículo en el que navega, la velocidad a la que va, en referencia a un punto parado en ese mismo momento y espacio. Así, naturalmente, si el automóvil pasa de estar estático a moverse aumentando su velocidad, la "agujita" que simpáticamente descansa en la izquierda de la media luna del medidor, despierta y empieza a recorrer el camino conforme uno aumenta de velocidad. Este no era el caso del Bólido Amarillo. No, en El Bólido Amarillo la aguja sigue las leyes de la física que gobiernan el mundo material que conocemos hasta los ~80 klm/hr, a partir de dicha velocidad es poseída por los agentes de la entropía y cada km/hr en aumento se manifiesta con un movimiento epiléptico extinguiendo cualquier esperanza de brindar alguna información a su locutor.


Juli, vas hecho la madre -dijo Pablito en algún momento en el que, de reojo, vio el exorcismo en acción -. No Pablito, si apenas estoy tocando el acelerador, respondí. Flaco, no te hagas, si vi que íbamos como a 140, ya ves lo que dijo Luis. Amigo, te lo juro, el medidor está poseído. Juli, güey, ya, no pasa nada, sólo bájale. Oh que la chingada, te voy a demostrar, a ver, saca tu celular y ponte a filmar el medidor que en cualquier momento se pone como loco. Va.
¡Apuesto a que ustedes tampoco me creían! Después de dicha demostración decidimos (no me pregunten por qué) componer una canción con el ritmo de "Despacito" caso el oficial de tránsito nos detuviera, porque, en realidad, pasando cierto límite entrábamos en la incertidumbre de la velocidad, fácilmente podríamos estar viajando a 1235,52 km/hr 2 klm/hr, por qué ¿quién dice que los 80 klm/hr del medidor eran verdaderos?

Washawasheando ando

La falta de radio puede volver al mas cuerdo loco. A pesar de que Pablito y yo no somos de lo más cuerdo que digamos llevábamos ya unas ~6 horas en el auto sin música y eso ya no nos estaba gustando. En algún punto del viaje buscamos la carátula del radio por enésima vez, sin éxito. Intentamos poner música en el celular, pero tuvimos que abandonar la idea al darnos cuenta que el cargador de celular del Bólido Amarillo no funcionaba. En momentos de estrés (o en la inminencia de éste), hace una enorme diferencia la persona con la que viajas. Afortunadamente somos muy buenos amigos de hace muchos años y aventuras, así que esto no iba a quedarse así. Si usted es como nosotros, puede vencer el silencio del radio pasando horas y horas, y más horas, y... unas cuantas horas más, "washawasheando" pop del más hediondo, en nuestro caso, en español Latino Americano (gusto subjetivo), sin pena ni gloria para sustituir la falta de radio. Este ejercicio no solo resulta bueno para matar las horas interminables sin música sino que, además, ayuda a fortalecer la memoria y la autocrítica ya que puede terminar "washawasheando" canciones como: "washawashawasha... de noches negraaas, porque la vida duele, duele, duele sin tu amor"; "Ouuuooo imagina a las sirenas en la luuuuuna, ooouoo washawash-eando a las estrellas con pintura", ahora que escribo esto creo que tuvimos unas buenas, es más todo inició con la necesidad visceral de acordarnos de la letra de Jumbo para "washawashaaaa mis sueños mi dulce sirena, los girasoles pasan horas sin poder washawashearrrrr".

En algún punto de nuestro viaje, creo que después de Estaca de Bares, el washawasheo estaba en la cumbre del éxito cuando pasamos por Ortigueira donde se estaba celebrando el famoso "festival celta" y le dimos un aventón a un chavo español que había perdido el autobús a causa de "una amiga". Como el washawasheo estaba pegando más duro que "despacito"" no nos detuvimos y al compadre no le quedó de otra más que participar (el Bólido Amarillo es de dos puertas así que el pobre no podía ni abrir la ventana para escapar). El invitar al nuevo integrante no solo aportó al difanamiento de esta gran actividad, si no que además, al ser español, el repertorio se expandió y canciones como "ese toooooro enamoraaaado de la luuuuuuuuna washawasha washawasha la ciudad" ó "que yo sé que la sonrisa que se dibuja en mi cara tiene que ver con la brisa que abanica tu mirada, tan despacio y tan deprisa, tan washawa y tan washawa tu me washawashaaaa la washawaaa, como camaróoooon". Sin embargo, el tiro te puede salir por la culata cuando las únicas canciones "Mexicanas" que el visitante reconoce son las de Julio Iglesias "porque son las que escucha mi madre" y acabas teniendo que cantar "...y tu te vas washawahseando la mirada washawahseando washawasha...  y tu te vas" ¿Esta es de Julio Iglesias, no? ¿Que es Mexicano...?

Caminante no hay camino

Las carreteras gallegas están llenas de cruces, rotondas y desviaciones que hacían de la navegación un verdadero arte. Cientos de años atrás, los Polinesios desarrollaron la navegación marítima a partir de observaciones detalladas de las estrellas. Éstos personajes que dedican su vida a la navegación sin instrumentos, pueden navegar largas distancias con tan solo ver a los astros reconociendo miles de estrellas en la bóveda celeste. Yo no, ni tantito. Para viajar siempre es bueno llevar un mapa de carretera de papel y y no depender del celular. El celular puede perder señal y eso descarga la pila mucho más rápido (Una opción siempre es descarguen el mapa antes de salir), además de esto, si están en El Bólido Amarillo, obviamente el encendedor no funciona por lo que no puedes re-cargar la pila y finalmente, si viajan con un Pablito de copiloto, aun que tengan celular no les va ser de utilidad porque "se marea viendo el celular". Así, mientras navegábamos por caminos nunca antes recorridos, por un un sistema de carreteras que no conocíamos, un sistema de guía distinto, pensábamos ¡cómo sería bueno tener un mapa en estos momentos! Ah si, además de llevar un mapa, si tu medidor de gasolina no funciona a la perfección, siempre que llegue a la mitad, llénalo así no te arriesgas a que se te acabe a la mitad de la nada. Yo diría que este consejo es bueno en cualquier momento ¿Mencioné que el medidor del bólido dejaba de servir después de medio tanque alegando "falta de gasolina"?
Él llevar un mapa trae varias ventajas. Por ejemplo, de haber tenido uno, hubiéramos manejado en dirección a Estaca de Bares desde A Coruña por la AC-862 y en O Barquero doblado a la izquierda para subir al faro de Estaca de Barres, como señala el mapa. Sin embargo, nuestra ya mencionada falta de preparación nos hizo pasarnos por unos 20 km hasta llegar a un pueblo llamado "El Pescadero". Desde la carretera el paisaje es espectacular, una pequeña bahía con un arenal en medio, destapado debido a la baja mar, al menos cuatro tonos distintos de azul, barquitos de colores anclados frente a la playa, todo esto rodeado de montañas cubiertas de pinos. El muelle, no es un sitio muy grande pero tiene unos 5 restaurantes para comer, uno en especial que se ve excelente pero que estaba lleno a la hora que llegamos. Definitivamente parar en El Pescadero fue una grata consecuencia de nuestro despiste natural (Léase: falta de mapa).


Foto desde la carretera de de El Pescadero
El punto más norte de España, Estaca de Bares

En la punta más norte de Galicia, sobre un acantilado de 100 metros sobre el nivel del mar habita un viejo faro que, a pesar de su edad, resiste heroicamente la fuerza de los vientos alisios que llevaron a Colón a América 500 años atrás. En el horizonte, el cielo azul turquesa es espectador de la danza del mar Atlántico con los vientos alisios, que anuncian la costa di la morte a los valientes navegantes que  cruzan el sinfín de montañas cubiertas de nubes de espuma. En tierra no se observan muchos turistas, un puñado nada más y el espacio es suficiente para encontrar una roca peligrosamente colocada al filo del abismo (muerte segura). Sentado en tu trono puedes ver, oír y sentir la cantidad de energía que existe en el planeta y al mismo tiempo recordar lo pequeño e insignificante que eres frente a toda esta inmensidad. La escena te invita a contemplar la formación de los continentes, la evolución de la corteza terrestre y lo espectacular que son los fenómenos físicos que equilibran todos los componentes del planeta. El acantilado que hace millones de años surgió del mar, ahora cae dramáticamente mientras es comido por las olas que revientan a sus pies, las mismas que han reformado por millones de años las siluetas de los continentes con ayuda del viento. ¡Y el viento! ¡Nunca en mi vida había sentido el viento soplar con tanta fuerza! Mientras disfrutas del espectáculo es imposible no pensar en lo insignificante que eres en este mundo.

Este lugar es sin duda alguna se volvió uno de mis sitios favoritos, no solo en este viaje pero en mi vida. Es un lugar donde la energía del mundo natural se ve a todos colores, en todos los elementos. Un lugar donde uno no se siente amenazado, no se siente en sincronía pero tampoco se siente fuera de lugar. Para mi, no es un lugar para contemplar tu existencia frente a esto, más para contemplar la existencia de esto. Aún no conozco Noruega, pero si la península Ibérica tiene estos acantilados, muero por ver el perfil noruego que le valió el premio a Slartibartfast.

Vista de Francia desde Estaca de Bares, el punto más norte de España.
A Coruña

Yo no soy de esos que le toman fotos a la
comida, pero este pulpo a la vinagreta si
que lo merecía.
De vuelta al Bólido Amarillo, dejamos Punta de Estaca de Bares atrás y fijamos curso hacia A Coruña, nuestro lugar de reposo. Eran las cuatro de la tarde cuando nos percatamos, de manera milagrosa, que no contábamos con hospedaje en A Coruña, situación que logramos resolver en los escasos minutos de batería que nos obsequió el celular.  Al llegar A Coruña aprovechamos el tener que dejar a nuestro amigo que recogimos en Ortigueira en la estación de autobuses para cargar el teléfono y descubrir la dirección de nuestro AirBnB. Para la cena fuimos a la zona de calle de los olmos, una zona es muy simpática, llena de bares y restaurantes de calle. Fue justo aquí donde comí el mejor pulpo de la historia, pulpo a la vinagreta. Al día siguiente fuimos a dar la vuelta por la ciudad, empezando por el parque en la punta norte de la ciudad. En esta zona hay bastantes monumentos incluyendo la Torre de Hércules que si mal no recuerdo, es el mayor faro de ¿España? ¿Europa? ¿Lo fue? Algo así... De ahí caminamos hacia la playa do Orzán y de regreso a carro. La Coruña es un lugar muy agradable para caminar entre las calles, tomarse una cerveza, comer un bocadillo, etc. La playa, aunque no nos quedamos, se veía muy agosto. Abandonamos A Coruña hacia a autopista de la morte, o al menos, eso intentamos porque la verdad no es nada fácil entender las calles de este país y nos dimos un par de buenas perdidas, lo cual nunca es buena combinación cuando uno quiere mear.

Como todos los viejos lobos de mar saben: ¡orina a sotavento! 

Bueno, pues, verán, debería de ser conocimiento básico mundial el no mear contra el viento. Pablito, que es un hombre del mundo, entiende muy bien ese concepto, pero me parece no entiende muy bien la física. Verán, las vejigas nos estaban presionando así que decidimos detenernos a campo traviesa. Cada quien meó en un lado del auto, yo obviamente (y tal vez estúpidamente) fui a la izquierda del auto y Pablo a la derecha, el viento, perpendicular al auto soplando de derecha a izquierda (en referencia al auto). Fue entonces cuando Pablo midiendo la dirección y frecuencia del viento decidió, ¿por qué no? mear paralelo al viento, lo que hizo que su meada en vez de tomar una suave pendiente hacia el suelo volara con el viento cual paloma. Justo en mi dirección. Así que la regla, mis estimados, es nunca orines contra el viento, pero si tu compita está meando a tu lado, no seas culei y tampoco mees en paralelo al viento, ¡siempre a sotavento! Nótese que todo esto pasó en la autopista frente a una caceta que estaba cerrada y que claramente señalaba que no deberíamos de esta ahí, mientras que a la distancia una patrulla se acercaba a nuestro encuentro.

Un manjar final

Tomamos la autopista de la costa de la muerte, un lugar maravilloso que no se pueden perder si visitan Galicia. La autopista acompaña, en muchos pedazos, el relieve de la costa, revelando la inmensidad del Atlántico. En varios lugares de la carretera puedes parar a la playa, a comer, o a tomar fotos. Es un paseo súper agradable que no se pueden perder. Sobre la carretera está la desviación a Finistera, el punto final de los peregrinos que hacen el camino De Santiago desde los distintos puntos cardinales de Europa, un lugar interesante de visitar.

Vista desde algún punto de la costa de la muerte


Terminamos nuestro viaje con broche de plata y... oro. Primero fuimos a pasear frente a la ría de Luis, en la Ensenada de Lourido. Es un ligar muy simpático y tiene unos callejones muy ricos de caminar, restaurantes y bebida (a estas alturas espero que los haya convencido de las tres cosas que uno no puede dejar de hacer en Galicia). De ahí, el amigo Luis, o más bien su madre, nos invitó a una última cena en su casa, una paella maravillosa. Un manjar exquisito que tuvimos mucha suerte de ser invitados, así que el último tip que tengo para ustedes es: ¡tengan a un amigo como Luis! heheheh.

viernes, 21 de abril de 2017

De Migraciones Cetáceas al Norte (Santa Barbara -> Seattle)

Season ticket on a one way ride, askin' nothin', leave me be...
Hey mumma, look at me:  I'm on the way to the promised land...
I'm on the highway to hell... I'm on the highway to hell...

Highway to Hell, AC/DC

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Una breve introducción cetácea 

Se sabe que las ballenas grises todos los años recorren miles de kilómetros para alimentarse, desde La Baja (California) hasta Alaska. Una vez completado su objetivo de vida polar, regresan a los trópicos para hacer de las suyas y expandir la familia.

Hace mucho que yo adopté el comportamiento cetáceo y como todo buen mamífero pseudo-marino estoy en el mismo proceso de migración al norte, en un período de tiempo más largo y esperando que algo me haga encaminarme de regreso al sur. La cuestión, estimado lector, es que cuando uno está en dicho proceso, tiene un objetivo claro: llegar a su destino. Esto requiere navegar varios kilómetros en un tiempo limitado (en mi caso 2,135 km en 3 días) y mientas que a nuestras amigas ballenas las limita la biología y los factores ambientales, a mi me limita el dinero. Toda esta introducción es para advertirle que mi visita a cada uno de los lugares aquí descritos fue fugaz, por lo que no encontrará mucha información sobre los mismos. Lo que voy a compartir son experiencias de carretera, de acampada, de viajar sin humanos, de viajar con caninos y de acontecimientos ridículos que sólo me suceden a mi. En un intento desesperado por escribir algo que le sea útil a alguien y buscando un motivo para compartir esta historia, espero que al menos le saque un par de carcajadas o le robe una sonrisa en algún tramo de la migración. 

El Inicio y el itinerario
Todo inició un martes por la tarde cuando mi amigo Mikel (El Tío) oía mis quejas sobre la incertidumbre de mis planes futuros y la complicada logística que suponía volar un ser humano, dos maletas de ~30 kilos y un can ~45kg de California a Vancouver, todo por menos de US$300, ¡JA!. Mikel, pragmático como él solo, esperó pacientemente a que yo acabara mi monólogo digno de telenovela mexicana y respondió de la siguiente forma:


  • Léase con fuerte acento español: “A ver Julianilloooo, porque no manejas, ¿pues?, ¡joder tío!, te va salir... más barato..  más bonito... y pues nada tío, a tomar por culo”

El plan Original del viaje. 2,160 km, 27 horas
de manejada en 4 días. 6 horas por día 
Fue así como mi migración cetácea inició. El viernes en la tarde Niema y yo nos incorporábamos a la US-101 con un auto perfectamente empacado y “Highway to hell” de ACDC sonando en el radio del Das Auto. En mi juventud, cuando viajaba con mis amigos al World Rally Championship siempre poníamos esa canción al tomar carretera y desde entonces procuro seguir la tradición, llámenme "sentimetal".

El plan general del viaje era simple, el primer trayecto sería el más corto, sólo 547 kilómetros en la HW-101, 4.5 horas-nalga de trayecto entre Santa Bárbara y San Pancho, donde mi queridísima amiga Eliza Berry nos esperaba. La mañana siguiente nos incorporaríamos a la famosa HW 1 ó Pacific Coast Highway (PCH), que corre de San Diego (California) a Seattle (Washington) y de Tok a Homer, Alaska. La autopista  tiene un total de 8 mil kilómetros si consideramos que empieza en San José del Cabo (México) recorre la Baja, pasa por el Pacífico norte Americano, cruza el vecino del maple y sigue por Alaska hasta Homer, la verdadera ruta de los cetáceos.

Ok, vuelvo al itinerario. El segundo día manejaríamos 407 km de San Francisco a la "Forest moon de Endor”, también conocido como “Humboldt State Park”, donde pasaríamos la noche dentro de mi nueva tienda de campaña (comprada la mañana del viernes). El tercer día recorreríamos 447 kilómetros de Humboldt (último punto de Calif.) a Crater Lake, Oregon, en 5.5 horas-nalga, donde pasaríamos la noche en un campamento. El último día de viaje sería largo pero dividido en dos segmentos: el primer segmento comprendía 4.5 horas-nalga de manejada hasta Portland, donde pararíamos a comer y necesidades perrunas y un segundo segmento de tan solo 2.5 horas-nalga a Seattle donde caeríamos rendidos en una cerveza y colchón, en casa de mi amiga Maite. Como ya habrá percibido, me propuse un objetivo bastante grande el cuál no se cumplió del todo, principalmente porque yo soy el güey más despistado del mundo (Güey: Se utiliza en México como adjetivo para denotar estupidez, torpeza, idiotez, etc.) 

Creo que es importante resaltar que este viaje lo hice sin GPS o internet. Decidí (por decidí léase: “me dio codo pagar otros $US70 de telefonía móvil”) hacer mi pequeño viaje usando un Atlas de carreteras de Estados Unidos. Para las ciudades, ya que mi mapa no tenía tanto detalle, hice mapas personales de alta calidad y exactitud como el que ven abajo. 

Tip General: Si van a viajar sin GPS/Internet, asegúrense de que tengan un mapa de todas las carreteras que van a tomar y no sólo de las principales, también es bueno remarcar en el mapa la ruta ideal, ya que la memoria a corto plazo es muy traicionera. A menos de que seas un elefante, en ese caso no tienes problema, ya que al parecer los elefantes tiene una gran memoria, en fin...

Mapa altamente detallado de cómo llegar a casa de mi amiga  Eliza Berry desde la autopista. 
Nótese el detalle de los puntos de referencia como "café"

Tramo I
Santa Bárbara ---> San Francisco
(525 kilómetros, 5.5 horas nalga, 1 autopista: HW 101)

Unas 6 horas después de mi partida de SB, y de enfrentar el tráfico de San Francisco escuchando (insaciablemente) "La Bicicleta" de Shakira y Carlitos, llegué a casa de mi amiga Eliza Berry, en Oakland. No hay mucho que contar de esta parte de la carretera ni de San Panchito.

Tip del día: San Panchito (y alrededores) es muy bonito, hippie y toda la buena onda que quieras pero, los cristalazos (acción de romper una ventana del automóvil para hurtar los objetos de su interior) están a la orden del día así que si tu auto va pasar la noche en la calle: saca todo.

Tramo II
San Panchito --- > Westport Beach RV Campground
(350 kilómetros, ~8 horas nalga, 3 carreteras: I-80W, I-480, US-101N, 1N (PCH))

Niema posando para la foto en nuestro campamento antes de la cena.
Nos despedimos de Eliza Berry por la mañana y emprendimos camino hacia los Red Woods. Mi H. padre insistió que tenía que pasar por el edificio nuevo de arte moderna de San Francisco, que al parecer era un edificio maravilloso y no se qué carajos. Bueno, el caso es que yo como buen vástago seguí las instrucciones del creador y me fui a meter en un tráfico digno de viernes de quincena. Tardé 1.5 horas en salir de la ciudad, en vez de 45 minutos que hubiera tardado tomando la 580 hacia Richmont. En fin, después de hacer uso de las habilidades que uno adquiere manejando 20 años en la Ciudad de México, me vi cruzando el Golden Gate y en Manzanita, antes de cruzar el puente a Richmont, tomé la desviación hacia la Pacific Coast Highway. Rápidamente entré en la zona de Muir forest que ofrece la típica vista de la costa de la zona: acantilados de un lado y bosque de pinos del otro. La primera parada del viaje fue en el Muir Beach Overlook, un buen lugar para parar después del tráfico de SF y estirar piernas y patas. Cuando viajas con perros en el auto uno tiene que ser más considerado y detenerse cada par de horas para que el amigo canino salga un poco. Imagino que es como viajar con niños, sólo que al perro no le puedes mezclar whiskey en la leche para que se duerma, ¿qué?.

Navegamos norte por la PCH que en este tramo se llama Shoreline Hwy ya que recorre la línea de costa muy de cerca. Aquí el paisaje es bastante distinto a lo que había visto antes. La carretera va paralela a la costa pero a nivel mar, cruza zonas de inundación, bahías y bordea brazos de mar. La planicie (inundable en varios lugares) ha de contener tierras bastante fértiles ya que uno puede ver los descampados que alguna vez fueron parte del gran bosque y que ahora son, fueron, o serán, cosechados en la temporada.


Tip general: Vi varios restaurantes sobre la carretera que vendían ostiones frescos y varias instalaciones de acuacultura. Yo no paré en ninguno pues no se me antojó comer ostiones a las 10am pero si llegas a ir, ¡dime qué tal!

Después de un rato me di cuenta que no tenía nada de cash (nunca es bueno viajar en auto sin efectivo, si no me creen, lean el caso delreloj empeñado), así que paré en un pueblo un poco mayor que los demás llamado Stinson Beach. Saqué dinero, le puse gas al carro y seguí, este es un buen punto intermedio para parar ya que hay varias cosas disponibles. Por ahi del kilómetro 200 me dio hambre así que empecé a buscar un buen lugar en la carretera para parar y cocinar mi comida del día: pasta. ¡En ese momento me acordé que no llevaba estufa! Así que tuve que seguir manejando hasta encontrar otro pueblo donde compré una estufa y gas natural (Si, yo también me sorprendí que me acordé de comprar gas para la estufa). Pero no cante victoria aún estimado amigo, ya que a su despistado interlocutor le faltaba algo... Acertó, en efecto había olvidado comprar un encendedor, así que tuve que volver al pueblin, comprar un par de encendedores (por que soy muy precavido) y  volver al área que había encontrado para poder comer. 

Debido a mi evidente falta de preparación y la obsesiva exactitud de navegación del astro rey, la tarde nos alcanzó mucho antes de que alcanzáramos nuestro destino final. Así que manejamos por otros ~100 kilómetros buscando lugares para acampar y a pesar de que vi varios no paré en ninguno hasta que llegue a Mendocino. Mientras Niema hacía sus necesidades perrunas me acerqué con un personaje local el cuál me comunicó que sólo habían tres sitios para acampar en las próximas 200 millas. Niema y yo nos sentamos y analizamos la situación: podemos volver y quedarnos en uno de los múltiples sitios de acampar que pasamos o, nos aventuramos a ver si alguno de los dos que hay más adelante tienen disponibilidad y acepten canes. El silencio otorga y como Niema no dijo nada contra toda racionalidad tomé la decisión de seguir. Manejamos un rato y el primer camping que encontramos tenía lugar, pero no aceptaba perros, no era una buena señal. Seguimos unas 3 millas hasta que llegamos a Westport Beach RV Campground, un campamento privado que cobraba como $50 la noche. Afortunadamente el campamento es gigante, tiene como 60 lugares para RV's y otros ~40 para tiendas de campaña las cuales puedes montar en sitios "normales" o en la playa. Yo, como buen playero acampé ahí.

Tip del día : Si vas a cocinar tu propia comida, no olvides una estufa y si vas a ocupar una estufa ¡en general necesitarás algo para encenderla! Por último, recuerda que necesitarás agua si vas a cocinar pasta (si también olvidé comprar agua al inicio)

Tramo III
Westport Beach Campground ---> Natural Bridge Campground Pasando por Red Woods St .Park (A.K.A the Forest Moon of Endor)
(566 kilómetros, 9 horas nalga, HW's: California: 1N (PCH),  101N, 199 N y 5. Oregon: 234 y 62)

Fragmento de la carretera que va de la costa al interior. Son al rededor de 45 minutos de
curvas atravesando una zona de muchísima vegetación, una de mis partes favoritas del recorrido

Despertamos relativamente temprano, desayunamos, levantamos campamento y nos fuimos hacia la US 199N que nos separó de la costa para adentrarnos en las montañas de California y Oregon. La 199 rápidamente se convierte en una típica carretera de montaña donde tardas un tiempo significante para recorrer unos cuantos kilómetros. A pesar de ser una persona de mar, encuentro extremadamente placentero manejar entre 7 y 9 am en la montaña. No se si es el aire que entra por la ventana, la paz del lugar, la falta de autos, la soledad humana creada por la inmensidad de los árboles o todo lo demás pero es sin duda alguna un gran momento. En fin, después de cruzar la montaña llegamos a Lagget donde nos reencontramos con la US-101N y nos dirigimos a territorio Ewok.

Tip de acampada:  20 minutos al norte de donde acampamos está el Westport-Union State Beach donde puedes acampar por US$ 10 y si no mal recuerdo aceptan perros. Pero ten cuidado porque es el último punto para acampar en unas 100 millas y se acostumbra a llenar en temporada.

Unos 60 kilómetros al norte de Leggett sobre la 101 nos 
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desviamos para tomar la ruta escénica de regreso a la PCH que cruza el Humbold Redwoods State Park, mejor conocido en el mundo de Star Wars como The Forest Moon of Endor (Link a Wookieepedia, si, obviamente existe algo llamado "Wookieepedia").  Los escasos 8 kilómetros de camino fueron la parte más fantástica de mi viaje, no tengo la capacidad poética de describir lo que significó, lo que sentí, lo que experimenté, al pasar por este lugar. A las 10am poquísima gente está en el sitio así que la carretera es un camino desértico rodeado de árboles gigantescos, una bruma tenue y un silencio gélido. Originalmente íbamos a acampar aquí la primera noche pero como no llegamos, nos limitamos a cruzar el parque, detenernos en la oficina de los Rangers y listo. Espero algún día poder volver y pasar unos 3 días ahí, dormir a los pies de estos increíbles árboles y participar en ceremonias bizarras con los Ewoks.

Los imponentes Red Woods con Niema a escala. 
Tip de ruta: ni se te ocurra pasar por esta zona y no tomar la ruta escénica. Es más, esto no debería de llamarse "tip" si no que "ruta obligatoria".

De Endor a Crater Lake hay casi 500 km así que no había tiempo que perder, dejamos atrás los monumentales Red Woods y tomamos la US-101N que regresa a la playa hasta Crescent City, en donde uno se desvía a la US-199 hacia las Cascade Mountains en Oregon. En algún lugar pasando Grants Pass encontramos un camino secundario y un buen lugar para el pit-stop de la comida: pasta. Creo que uno de los momentos que más disfruté del viaje fueron las paradas para comer. Esta onda de parar el auto donde quieras, sacar el kit de comida, estirar las patas y parar a comer en la tranquilidad de la nada me pareció increíble. Después de comer y parar a comprar leña a la orilla de la carretera seguimos nuestro camino en dirección a nuestro segundo destino: Crater Lake.


Pitstop en algún lugar a las afueras de Grants Pass después de tener que pasar a comprar agua (porque la volví a olvidar) Instrucciones  para llegar: pasando la gas hay un puente, cruzando a la izquierda ;).  Esta es la imagen tradicional de nuestras comidas durante el viaje. OJO: no intentes cocinar sobre la cajuela del carro
La comida duró más de lo previsto así que, de nuevo, la noche nos ganó y tuvimos que parar en Natural Bridge Campground, un campamento a escasos kilómetros del cráter que es dirigido por el Servicio Forestal de los EE.UU y que cobra la modesta suma de $10 por noche. Después de instalarnos hicimos una pequeña caminata de reconocimiento y volvimos al campamento a preparar la cena y hacer una fogata para el frío. Infelizmente, por más que intenté no logré hacer que la madera que compré prendiera (no soy muy bueno para hacer fuego) así que una hora después y como 3 revistas quemadas, desistí y me metí a la tienda de campaña a leer. Una de las cosas simpáticas de acampar sólo, es que a las 7 pm anochece y como uno no tiene nada que hacer por ahí de las 8-9 ya se quiere ir a dormir y fue justo eso lo que me pasó. Por ahí de las 8pm dije "Bueno, ya estuvo, este fuego no prende, ya cené, ya todo, me voy a dormir" pero luego me di cuenta que eran las 8.15 pm y obvio no me pude dormir así que saqué mi celular y me puse a leer en la manera menos incómoda que encontré... La ventaja de todo esto, es que como te vas a dormir a las 9pm, a las 6 am ya estás más despierto que un gallo y el día te rinde más.

Tip de acampada: Muchos campamentos dirigidos por el servicio forestal no tienen personal así que tienes que dejar el dinero en una urna por eso es bueno cargar efectivo y cambio porque no hay nadie para regresarte dinero caso tengas un billete grande.

Tip de acampada: Muchos de los campamentos son "first come first serve", esto es muy importante sobre todo en temporada alta en lugares populares. Yo ya tuve que acampar en la mitad de la nada en Big Sur porque llegué tarde y todo estaba todo lleno.

Tip del día: La cantidad de dinero que inviertas en hacer una fogata debe de ser directamente proporcional a tu habilidad en hacer una fogata. Es decir, si eres un pepino como yo, no compres la madera sin tratamiento de US$3 a la mitad de la carretera donde acabó de llover... Compra la de $10 que venden en el súper, pre-tratada, que con una chispa prende. HashtagLaChispaAdecuada

TRAMO IV
Natural Bridge Campground ---> Seattle Pasando por Crater Lake y Portland
(437 kilómetros, 5 horas nalga, HW's:  Oregon: 62 E, 132 E, 58 W. US: 97 N, I-5 N, 405 N, I-26 )
Entrada Sur del Crater National Park

Al día siguiente levantamos campamento y seguimos por la O-230 hasta tomar la O-62 (Este) para entrar al parque por la entrada sur. Crater Lake (National Park) es un volcán extinto (Mount Mazama) cuyo cráter ahora es un gran lago. Al rededor del cráter hay una carretera (Rim Drive) que está cerrada en invierno ya que se llena de nieve, sin embargo, una vez que la nieve se derrite puedes rodear todo el cráter de carro. El parque es visitado durante todo el año y es muy común que la gente estacione el carro en la estación de los Rangers y recorra los 53 kilómetros del Rim Drive a pié (¡Incluso en invierno!). 

Volviendo al recorrido, recorrimos la cara oeste del cráter hasta salir por el norte en dirección a Portland. Aquí tuvimos que tomar una decisión: Tomar la O-138 hacia el Oeste dirección Cleanwater / Roseburg y de ahí la I-5N a Portland, ó tomar hacia el Este hasta la O-97, ir en dirección al norte hasta la O-58 que baja hacia Eugene y tomar la I-5N hasta Portland. Como sólo tenía el atlas de carreteras y no podía saber a ciencia cierta cuál ruta era más rápida (a estas alturas del campeonato quería eso ya que tenía que llegar a Seattle ese día) medio que le estimé (el famoso "al chilazo") y decidí que la ruta más directa era tomando la O-97 hacia el Este. ("Hektor" define el término "al chilazo" como "Cuando quieres indicar que algo se realizó sin cuidado o sin la planeación o fundamento necesario. Ej: la estrategia de ventas se hizo al chilazo.")


Vista sur de Crater Lake. En Invierno el crater se cubre de nieve y la gente hace "snowshoing",
 durante el verano hay paseos en lancha que te llevan a la isla en medio del cráter, creo.

No se como es el otro camino pero la o-58 es una carretera bellísima, muy poco transitada y que se disfruta de inicio a fin. Los ~150 km de camino están rodeados de selva ya que cruzas justo entre los parques forestales de "Umpqua y Willamette" y por si fuera poco, cuando la selva decide abrirse puedes ver montañas nevadas al final de un amplio valle. Como es una carretera mayor (tiene 2 pistas de cada lado) es más transitada por lo que no sentí la misma paz que cuando dejaba la costa, pero el visual es increíble. Llegamos a Portland por ahí de las 2 de la tarde, estacionamos el auto en una calle muy simpática y fuimos directo a comer algo. De acuerdo a una pareja local los food trucks son la gran moda culinaria de la ciudad y por pura casualidad resultó que donde estacionamos estaba a tan solo 5 cuadras de Washington St. y SW 9th, "uno de los mejores lugares para encontrar food trucks". Y la pareja emo-feliz no mintió, la plaza está atascada de food trucks: comida china, japonesa, turca, mexicana, griega, coreana, en fin, de tocho morocho ("De tocho morocho": de todo un  poco. "Nomoplateado" nos brinda un ejemplo: en la fiesta de luis va haber de tocho morocho.)

Eran las 4 de la tarde del tercer día de viaje, había manejado más de 1,800 kilómetros hasta Portland, había esquivado múltiples multas de exceso de velocidad en varios tramos, pero "karma is a bitch" y cuando regresé al auto me encontré con una linda multa por la cantidad de US$ 90. Ahora, voy a intentar ser lo más descriptivo posible porque para variar mi destreza, o mejor dicho, falta de, volvió a lucirse. La calle donde me estacioné estaba prácticamente vacía, tenía unos 3 carros estacionados y unos 10 espacios vacíos así que cuando llegué me paré en el primer lugar que vi. El caso es que el güey de Juliano no se dio cuenta que se estacionó en el único lugar, el único, en verdad no exagero, era el único lugar de toda la pinche cuadra que estaba reservado "para carga y descarga". Habían dos placas a cada lado del lugar que decían: "No estacionar aquí", es más, no puedo ser tan descriptivo con mis palabras, les voy a dibujar un esquema:


Esquema a detalle de mi gran pendejada. Nótese la cantidad de espacios vacíos,
las dos placas diciendo "no estacionarse" y, obvio, el nivel de arte que manejo.

Tip de día: fíjate bien donde te estacionas en Portland, ¡la multa por estacionarse mal puede ser más cara que mantener a un hijo tonto en Harvard! 


Nota final 

Después de 2 mil y pico kilómetros, tres días manejando por más de 10 carreteras, cruzando 3 estados de EE.UU, Niema y yo llegamos a Seattle donde mi querida amiga Maite y su bella pera Makaira nos recibieron de brazos abiertos. Fue un viaje increíble de mucha reflexión, horas nalga, paisajes bonitos y kilómetros. Lo recomiendo altamente pero en más días, la verdad es que manejar 8 horas por día está pesado y no cualquiera lo disfruta. Este viaje, que empezó en Santa Barbara (California) y terminó en Seattle (Washington) fue el cierre de mi corta pero impresionante experiencia natural en los Estado Unidos. Nunca he oído a alguien decir, “voy a Estados Unidos a hacer un tour de los parques naturales" o "voy a hacer un roadtrip para ver la naturaleza del país”, en fin, cualquier tema relacionado con la belleza natural del país. Francamente, hasta el 2014 yo creía que el gigante de norte América no era más que shopping y ciudades exuberantes. Afortunadamente estaba equivocado ya que a pesar de que sólo visité una fracción del país, pude ver una gran diversidad de paisajes. Vi acantilados que en invierno recuerdan a paisajes surreales del señor de los anillos (Big Sur), visité explanadas subacuáticas desérticas (Death Valley), estuve en contacto con heridas terrestres provocadas por objetos provenientes de galaxias distantes, quise robar diamantes cristalizados en árboles petrificados y caminé por 6 horas montaña arriba para acampar al lado de un lago cristalino con glaciares rodeándome. Definitivamente este país tiene muchísima belleza natura que ofrecer. Ahora sigo mi migración cetácea hacia el norte con la emoción de encontrar grandes aventuras y lugares maravillosos en los 9,984,670 km2 de territorio canadiense.



Makaira y Niema, descansando, Niema del viaje y Makaira de perseguir la pelota. Si esto fuera una foto de instagram tendría ls siguientes hashtags:
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